Santander en dos días (II)

Rinconzucos
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Después de visitar el centro el día anterior ahora nos dirigimos hacia el otro lado de la ciudad. Hay varias opciones, por la entrada superior del Palacio de Festivales comienza el Paseo de Reina Victoria, un paseo con una de las mejores vistas que tiene la ciudad, desde lo alto se puede observar las vecinas playas de Somo y El Puntal y al fondo las montañas de la Cordillera Cantábrica con el macizo de Peña Cabarga justo delante.

Paseando pasaremos por encima de las playas de Los Peligros y La Magdalena que a la vez cuentan con una pasarela de madera que cruza las playas y que también es muy recomendable. A esta pasarela se accede desde la parte inferior del Palacio de Festivales dirección al Museo Marítimo. Si en vez de mirar a la Bahía miramos al lado opuesto nos encontramos con la silueta del Hotel Real y el Promontorio de la familia Botín.

Por ambos paseos superior o inferior, vamos a llegar a la Península de La Magdalena, lugar emblemático de la ciudad porque en él se encuentra el Palacio del mismo nombre.

Según entramos en el recinto si cogemos el camino de la izquierda nos encontramos con el mini zoo, que antaño tenía leones y osos polares, pero que en la actualidad se ha reducido a pingüinos y focas y leones marinos.

Tras pasar por el mini zoo nos fijamos en las vistas hacia el Sardinero, nuestro siguiente objetivo tras visitar el Palacio de la Magdalena que encontraremos tras pasar por las tres carabelas: Pinta, Niña y Santa María que uso Cristóbal Colón en su viaje a las Indias. Los barcos fueron donados por el marinero cántabro Vital Alsar que imitó a Colón en su viaje a América, cruzando el Atlántico y haciendo otras expediciones en varios galeones. Junto a las tres carabelas se encuentra otra embarcación, una balsa realizada con troncos de madera que atravesó el Pacífico y que también donó a la ciudad el marinero cántabro. Y al otro lado del camino nos encontramos con una burbuja de salvamento en la que varios investigadores pasaron 267 días para comprobar que servía como equipo de salvamento en naufragios.

Siguiendo por el camino llegamos al Palacio de La Magdalena, residencia real que la ciudad de Santander regaló a Alfonso XIII  en 1913 y que posteriormente la ciudad compró para hacer de él la sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Desde lo alto del Palacio podemos encontrar unas preciosas vistas tanto a la zona del Sardinero como a la Bahía.

Bajando por el camino contrario, es decir, seguimos bordeando el palacio en la parte izquierda nos encontramos con el faro de La Cerda y un poco más abajo hay un camino que nos lleva al embarcadero real y al mareógrafo que fue construido en 1874 y dejó de funcionar cuando se entregó el palacio a la familia real. Esta vieja instalación, que junto a las de Alicante y Cádiz sirvió para evaluar los diferentes niveles medios del mar en cada uno de los tres mares de la península.

Continuamos y nos encontramos con la playa de Los Bikinis, llamada así por que en los sesenta las jóvenes estudiantes europeas que estudiaban español en la universidad bajaban a la playa con sus bikinis, algo que causaba gran revuelo ya que eran los primeros bikinis que se vieron en España.

Justo en frente de la playa se encuentran las caballerizas reales lugar actual de residencia de los jóvenes de la universidad de verano.

En la explanada encontramos un gran parque para los más pequeños y en la parte más grande es donde se celebran entre otras cosas los festivales de verano de las fiestas de la ciudad o el concurso hípico de Santander.

Saliendo de la Península de la Magdalena en su parte derecha nos encontramos con la playa del Camello, llamada así por la forma de la roca que se sitúa al lado derecho de la playa. Continuando por el paseo llegamos a las playas de El Sardinero, la zona más famosa de Santander.

Junto a la Primera playa nos encontramos con el Casino un edificio construido en 1916, en la época en el que el Sardinero se convirtió en lugar de especial importancia para la aristocracia ya que se hicieron famosos los Baños de Ola que tenían propiedades curativas por el efecto del mar. Hoy en día se celebra una fiesta de época para rememorar aquellos años.

Frente al casino se encuentra el Gran Hotel Sardinero, un hotel reconstruido hace unos años y que cuida la imagen del hotel primitivo.

Junto a estos edificios se encuentra la Primera Playa de El Sardinero, llamada así por que era la playa a la cual asistía la gente de la aristocracia y de cierto poder adquisitivo. En la Segunda de El Sardinero, que se sitúa un poco más adelante se situaba la gente de clase media-baja.

Entre ellas se encuentran los jardines de Piquío, un magnifico lugar para obtener unas preciosas vistas de las playas de la capital.

Junto a la segunda playa se encuentra el estadio del Racing de Santander, el Palacio de Exposiciones y Congresos y el Palacio de los Deportes. Junto al Palacio de Deportes se encuentra el parque de Las Llamas un lugar que usan los santanderinos para desconectar y hacer deporte y pasear.

Continuando hacia el norte, nos dirigimos hacia la playa de Mataleñas, una preciosa playa en la que tenemos que descender más de 150 escalones para poder acceder a ella. Su situación y el color transparente de sus aguas hacen de ella un lugar único muy cerca del centro de la ciudad. Continuamos por la carretera que nos lleva al Faro de Cabo Mayor situado en lo alto de los acantilados que dejan un postal espectacular. Los atardeceres desde allí son espectaculares.

Si nos vemos descansados y con ganas podemos acercarnos a ver las playas del municipio de Piélagos como La Arnía o Somocuevas o Valdearenas a la que accederemos atravesando los fantásticos pinares de Liencres.

Esperemos que os haya gustado esta pequeña guía donde os enseñamos los lugares más interesantes de la ciudad de Santander para ver en dos días. Pronto os iremos enseñando lugares y pueblos de Cantabria si disponéis de más días de visita.

 

 

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